martes, 6 de marzo de 2012

III CaRReRa SoLiDaRia Por La EsPeRanZa, La CaRReRA

Como ya os adelenté en semanas anteriores, el Domingo 4, nos acercamos hasta la Casa de Campo de Madrid, toda la familia Fernández Pérez, junto con "los cuñaos" venidos desde Pedro Bernardo.
La razón, participar en la III Carrera Solidaria por las Enfermedades Raras, e intentar en lo que estaba al alcance de nuestras manos, que por un día estas familias, se sintieran arropadas con nuestra presencia.
No sé, si cumplimos con el objetivo, no nos toca a nosotros valorar en que medida, la sola presencia de unos 3000 runners, puede ayudar o no.
Parte de la expedición desplazada a la Carrera de La Esperanza

Durante toda la mañana, pude ver, chavales y padres de todas las edades, disfrutando, del que era su día, de la que era su carrera. Desde la animación, muy bien llevada desde el escenario, los talleres de máscaras, los cuentacuentos, los voluntarios, en definitiva, se notaba que estabas en familia, entre una gran familia.
A nivel organizativo, que decir, junto con lo comentado anteriormente, todo marcho sobre ruedas, la recogida de chips, la entrega de bebidas a la llegada, incluso, no escuché protestar a nadie por la reducción del recorrido en unos 500 metros de la distancia de la carrera, por problemas de última hora. En otras de las carreras en las que suelo participar seguro que habría habido más de uno que habría mostrado su disconformidad...
En cuanto a la carrera en sí, aunque nunca antes lo había hecho, el otro día decidí, correr empujando la sillita de paseo, en la que subí a Mario, mi hijo mayor. Aunque disponíamos de niñeras, Vero e Irene, que no se animaron a correr, a Mario le hacía ilusión correr con Papá¡¡¡ y al padre que se le cae la baba con su hijo¡¡¡¡ Con lo que allí me teníais, en la salida, en la parte trasera del pelotón , junto con mi mujer Marta, que debutaba en una carrera, Jaime, Joselillo y Jorge.

Una vez dada la salida, tuve que utilizar el sexto sentido, y es que la dificultad de correr con carro/silla, para mi no radicó en tener que empujarla, sino en esquivar y no molestar a otros corredores, para evitar caidas. En el primer Km y medio, fuimos acompañando a Marta, luego ella tuvo que parar por la tos, y decidimos no esperarla, ya que con el carro hubieramos sido en ese momento un estorbo para el resto de corredores. "Los cuñaos" y Jorge tiraron para delante, y Mario y yo nos dedicamos a disfrutar de la carrera.


Empujando el carrito en el primer paso por meta


Especial gracia le hizo a Mario, cuando nos sobrepasó un perro, de los muchos que pudimos ver, y se puso delante de nosotros, me decía:"Papá mira que rápido va ese perro, nos va a ganar¡¡". Detrás del can, estuvimos gran parte de la carrera, Mario se dedicó, a lanzar el clásico: "Aupa esos Runner's" para animar a los corredores en su camino hacia la meta, la cual alcanzamos con una sonrisa de oreja a oreja.
Marta logró llegar, en unos 25:10, lo cual me dejó muy sorprendido, teniendo en cuenta que no se encontraba demasiado bien y que lleva un par de semanas corriendo¡¡¡ En cuanto a los demás respecta: Joselillo hizo 20:40 neto, Jorge 20:49, Jaime 21:38 y Mario y yo en 22:15.

Cuando hubo entrado todo el mundo, tuvo lugar la carrera de pequeños. Todos con su dorsal  y su camiseta versión mini, todo un detalle de la organización¡¡¡¡ Niñas primero y niños después, recorrieron un total de 700 metros alrededor del aparcamiento del Lago. Fueron unos metros, llenos de emotividad. Padres junto con sus hijos, recorriendo esa distancia, sonrisas, que delataban, la felicidad de grandes y pequeños, de sentirse por un día libres, libres de esa carga que han de soportar durante toda su vida.
A la llegada, mismo tratamiento para los peques que para los mayores, bebidas, barritas de chocolate, caramelos, y una medalla, el colofón perfecto para un niño, uNa MeDaLLa, que colgarse al cuello y lucir durante todo el día¡¡¡

Mario con su MEDALLA y el Polar de PAPA

Pero el día no acabó aquí, ya que aprovechando que la meta se encontraba junto al Lago, la jornada  dominguera continuó en el Urogallo, junto con una cerveza, donde se pudo seguir respirando ese ambiente familiar que caracterizó la jornada.


Después, la expedición, tuvo que decidir, donde ir a comer, y así, sin pensarlo, surgió, un nombre,EL GALLO PELÓN , a tan solo 3,5 Km de la Casa de Campo,  sin dudarlo, allí que fuimos.

Pedro, un gran anfitrión, a la puerta del Gallo Pelón

Como siempre, tanto Pedro como Gloria, nos hicieron sentir como en casa, y nos hicieron disfrutar de lo que fue, un final de fiesta perfecto. A los tradicionales PaLeToS, MiGaS,  PaTaTaS BRaVaS, CaLaMaRCiToS, SePiA PLaNCHa, le siguieron unos CHuRRaSCos de CaRNe RoJa a La BRaSa de eNCiNa, que hacen resucitar un muerto¡¡¡¡¡¡¡

Churrasco de carne roja a la brasa


Cañas con Migas, el aperitivo perfecto¡¡¡


 

FiLLoaS de postre, café y a casa a descansar¡¡¡

Con días así,
 ¿A quién no le apetece subirse a este tren del Running?